Tirando piedras contra nuestro tejado

No importa donde vivamos, en este planeta todos los seres humanos están conectados con el océano de un modo u otro. Un océano vivo juega un papel críticamente importante en cada uno de nosotros. Los océanos son fuente de incontables puestos de trabajo, impulsan la economía y la prosperidad; nos proveen comida, oxigeno y compuestos para fabricar medicinas; regulan el clima, absorben gran parte de la polución del aire y del agua generada por las 7 mil millones de personas que habitan el planeta y brindan una gran variedad de servicios ambientales que aún no valoramos suficientemente. Sin embargo –y a pesar de los beneficios que los océanos nos proveen– como sociedad global tiramos piedras contra nuestro tejado destruyendo el sistema que da soporte vital a nuestro planeta.

Bede Durbidge-Bali-Noyle

Foto de Bede Durbridge tomada por Noyle en Bali.

Cualquier material sólido persistente, manufacturado o procesado arrojado o abandonado en el medio marino o costero puede ser definido como residuo marino. Aproximadamente 7 millones de toneladas de residuos son arrojados o llegan anualmente a los mares y océanos de nuestro planeta: neumáticos de coches, botellas de plástico, latas, líneas y redes de pesca, bolsas de plástico, aplicadores de tampones, colillas de cigarrillos, pilas, condones… y la lista continúa. 8 millones de objetos son arrojados al agua cada día y 45.000 pedazos de residuos plásticos flotan en el mar de media por kilómetro cuadrado (ONU).

Los residuos provienen de diversas fuentes y viajan por el mar enormes distancias empujados por el viento y las corrientes. Una botella de plástico recorre miles y miles de kilómetros durante años. El lentísimo proceso de degradación de los residuos arrojados al mar – mayormente de plástico – y el constante incremento de la cantidad de basura que generamos, produce un crecimiento gradual de desechos acumulados en el mar y en las costas de todo el planeta.

Los residuos marinos implican un amplio rango de impactos negativos para nuestros recursos marinos, para las embarcaciones y la navegación, para los ecosistemas, la industria turística y para la seguridad y salud de los seres humanos. A pesar de ser difíciles de cuantificar, todos estos impactos tienen un costo que alguien termina asumiendo.

Limpiar una playa sucia tiene un costo alto y un descenso en los estándares de limpieza causa pérdidas en los ingresos del sector turístico. Que los cursos de agua se mantengan limpios es vital para la salud de la industria del turismo reportando beneficios económicos tanto para el sector privado como para el público. Los residuos marinos son un peligro para la navegación y pueden causar daños costosos de reparar como el atascamiento de desagües o el enredo de las hélices. Los residuos marinos no solo afectan al ambiente marino sino que también minan la industria pesquera y son una amenaza potencial para nuestra salud y la provisión de alimentos. Pequeños pedazos de plástico son confundidos por el sistema endócrino de los peces como estradiol, causando un trastorno hormonal en las especies marinas afectadas. Muchas de estas especies luego son consumidas por seres humanos, lo que tiene como resultado la ingesta de químicos tóxicos.

Zurich Museo de Diseño

El Museo de Diseño de Zurich muestra la cantidad de basura que llega a los mares del planeta «cada 15 segundos».

Los residuos marinos también facilitan la propagación de especies invasivas que se pegan a trozos de plástico en una región determinada y viajan alrededor del mundo para colonizar otros ecosistemas. De acuerdo a la información suministrada por el Instituto de Oceanografía Scripps, el 90 % de los peces estudiados en el océano Pacífico tenían plástico en sus estómagos y la cantidad de trozos de plástico que flota en la superficie se ha incrementado más de cien veces en los últimos 40 años. Los oceanógrafos afirman que los residuos plásticos afectan la vida marina en múltiples formas. Pero además de la obvia intoxicación y muerte causada por la ingesta de plásticos hay otras consecuencias más difíciles de detectar. Los pedazos de plástico flotantes se están convirtiendo en ecosistemas en sí mismos que producen cambios en las cadenas alimenticias marinas y en el intercambio de energía en los ambientes de aguas abiertas.

La creciente marea de residuos marinos claramente muestra la necesidad urgente de una mayor planificación de estrategias locales, regionales, nacionales e internacionales para controlar y reducir la presencia de residuos en los océanos. Educar al público acerca de la disposición apropiada de los residuos significa pedirle a la gente un cambio drástico de hábitos.

Escrito por: Daniel Rolleri

 

Si tú estás concienciado y quieres buscar una forma de cambiar tus hábitos puedes unirte a algunas de las distintas asociaciones que te proponemos en nuestra sección Colabora, suscribirte al blog o seguirnos en facebooktwitter y/o instagram.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *